Mi nombre es Sebastián Isael Pla Martorell, aunque todos me conocen por Isael, y este es mi pequeño blog. Escribo sobre lo que me apetece, pero sobre todo, escribo para Dios.

viernes, 17 de febrero de 2012

Actual profesión de Fe

Lo dijo Simeón: "Será signo de contradicción". ¿Iba a ser menos Su Iglesia?

Hace unos meses comprobé la mala situación del catolicismo en mi Diócesis. Quiero decir, entre los católicos de mi Diócesis. Y fue para echar a correr.

No voy a explicar lo que ocurrió aquí, a no ser que sea necesario. Los responsables directos ya son conocedores de todo, de eso me encargué personalmente, y a ellos compete tomar medidas, no a mí. Algunas personas más conocen el asunto porque eran parte interesada o por mi amistad y cercanía con ellas. Sólo diré que de ello se derivaron varias situaciones nada agradables para un servidor, pero como se suele decir, "es lo que hay".

De todo este asunto pude sacar esta clasificación de católicos que claramente no sólo es de aplicación a mi Diócesis, sino a todo el orbe (lo verdaderamente preocupante es que este tipo de católicos se da ¡entre los mismísimos catequistas y algunos sacerdotes según comprobé! que es en el ámbito donde yo me movía):

a) los que conocen y proclaman las Verdades de Dios y de Su Iglesia;

b) los que desconocen estas verdades;

c) los que las conocen pero no las proclaman;

d) los que no las comparten y las combaten.

Los primeros son aquellos que vencen el miedo y los respetos humanos en favor de Dios, porque tener miedo de decir Sus verdades es algo absolutamente normal, estando como están tan tremendamente atacadas. Ellas y los que las proclaman. El resto fiel.

De los segundos sólo decir que bastará con que se informen, y luego, integren uno de los otros grupos.

De los que forman el tercer y cuarto grupo ya hablan el propio Jesús y San Juan. Para el tercer grupo, el de los tibios, mediocres o cobardes, este aviso: "Quien se avergüence de mí y de mis palabras, en esta generación descreída y malvada, también el Hijo del hombre se avergonzará de Él cuando venga con la gloria de su Padre entre los santos ángeles" (Mateo 8, 38). Vaya casualidad, la lectura del Evangelo de hoy (mejor de ayer, que fue cuando escribí este post).

Para el cuarto, esto: "(Los anticristos) salieron de nosotros, pero no eran de los nuestros" (1 Juan 2, 19). Están entre nosotros, pero no son de los nuestros. No son de la Iglesia, sino de la anti-Iglesia. ¿Y qué hacen dentro? Dañarla. Intentar destruir, aunque llamen "modernizar", a la Esposa de Cristo. Ay de ellos cuando venga el Novio y los coja haciendo de las suyas...


* * *


Quizá sea hora de hacer una nueva profesión de la Fe unida al Credo, esta vez, contra la modernidad, el modernismo, o como se quiera llamar a hacer entrar los vientos del demonio en la Casa de Dios, zarandearla como al trigo. Para ello habrá que pedir la intercesión del mismísimo San Pío X, el último Papa canonizado, que bien habló sobre este problema en su día.

Habrá que proclamar las Verdades de la Santa Madre Iglesia sobre los temas más polémicos para el mundo, porque como nos dice Cristo, estamos en el mundo pero no somos de él. Entre otros: el matrimonio homosexual, la anticoncepción, el aborto, la eutanasia, el divorcio, el sacerdocio femenino, las relaciones prematrimoniales y alguno más. Con eso, se aventará la parva y se separará el trigo de la paja.




Ante la Cruz Papal, la Cruz de tres travesaños, uno podrá:

a) asumir la Doctrina de la Iglesia: ¡alegría en el Cielo!

b) asumir la Doctrina de la Iglesia, aun cuando algunas cosas no entiende pero quiere entenderlas: ¡alegría y más alegría en el Cielo, con fuegos artificiales y traca! Lo que no entiende o no comparte de momento, pero quiere compartir, se lo hará comprender por el mismo Espíritu Santo cuando sea oportuno, y lo verá con una claridad cristalina (doy fe, a mí me pasó).

c) no asumirla: adiós muy buenas.


Es una pequeña propuesta quizá ingenua, no lo sé, pero tal como están las cosas dentro de la Iglesia, no estaría de más que uno a uno fuera confrontándose con estas Verdades del Magisterio y obrara en consecuencia, especialmente si realiza alguna función de predicación o catequizado en la Iglesia.


¡Viva Cristo Rey y Viva Nuestra Señora de Loreto!

2 comentarios:

  1. Por desgracia no todo el que dice "Señor, Señor" realmente es discípulo de Cristo. La Iglesia la formamos una multitud de personas llenas de defectos, fallos, errores, etc. Somos una multitud de tullidos que imploramos la sanación de Dios. Ahí está el secreto. No podemos ser perfectos pero hemos de ser siempre conscientes que necesitamos de la misericordia de Dios para seguir adelante.

    Saludos :)

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  2. Muy cierto, todos somos pecadores, mendigos de la Misericordia Divina. Pero una cosa es nuestra debilidad y otra anunciar como bien lo que es mal. O anunciar como Verdad lo que es error. Y cuando se trata de catequizar a jóvenes o nños, cuidado: porque "a quien escandalice a uno de estos pequeños más le valdría colgase una piedra al cuello y echarse al río".

    ¡Un abrazo!

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